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lunes, 20 de octubre de 2014

El embalaje: de la comodidad al marketing

Apostar por un buen packaging se ha convertido en la clave para convertirse en una seña de identidad 


Los rompemos, los guardamos, los pegamos en nuestros corchos, los tiramos o los reciclamos… Feos, bonitos, útiles o difíciles de usar. Aparentemente se muestran como simples pedazos de papel o de plástico cuya única utilidad es transportar y evitar la contaminación de nuestro producto ¿qué tienen los envases de especial?

Incluso la persona más escéptica con las ventas y la publicidad utiliza para sus regalos un envoltorio bonito, especial y que diga algo ¿por qué? Los expertos del marketing denominan a este fenómeno Packaging, la ciencia, el arte y la tecnología de inclusión o protección de productos para la distribución, el almacenaje, la venta, y el empleo.

Esta ciencia que parece tan nueva realmente se remonta a la antigüedad. Desde siempre ha existido la necesidad de conservar, bien nuestro cuerpo, nuestra casa o directamente los alimentos. Sí que es cierto que, gracias a las nuevas tecnologías, cada vez encontramos envases más innovadores que responden a una demanda cada vez más exigente pero en esencia, siguen teniendo la misma función: conservar. 

Lo que sí ha cambiado ha sido la intención, ya que hoy en día, gran parte del presupuesto de las marcas se destina a la investigación, diseño y selección de nuevos envases que sean capaces de atraer al cliente hasta la compra. En productos que llevan mucho tiempo en el mercado y tienen competidores muy similares, la creatividad toma un papel primordial ya que se crea una diferenciación estética que será determinante para el cliente.

Según Pablo O., dueño de una tienda de muebles y antigüedades, es imprescindible envolver los productos en papel con el nombre de su tienda “Cestería Ulecia”. Su explicación radica en que los clientes suelen reutilizar el papel para envolver otros artículos, por lo que volverán a fijarse en el nombre de la tienda y se acordarán de ella.

                                                                                                                                                                                                               Libe Amunarriz 


lunes, 6 de octubre de 2014

Maniquís de carne y hueso


Bares, perfumerías, tiendas de ropa… todas tienen dependientes pero, ¿existe algo o alguien detrás de ellos que les indique cómo deben actuar en cada momento? Y sobre todo, ¿Qué aspecto tienen que tener?

Los propietarios saben perfectamente que un mal servicio puede provocar la pérdida de muchos clientes. Por muy buena que sea la publicidad, si un cliente sale descontento, su círculo de amigos sabrá todas las desventajas e inconvenientes que tiene el establecimiento, los productos o directamente su personal.

Un ejemplo de buenos resultados en cuanto a atención al cliente es el grupo Inditex, que posee ocho conceptos de moda que comparten el mismo enfoque comercial y de gestión.  En el último año (2013) alcanzaron los 128.313 empleados, a los que implantan una filosofía del trabajo particular.

Mientras otras empresas gastan en publicidad televisiva, en carteles o en cuñas de radio, esta cadena invierte en imagen, centrándose en sus páginas Web y en las mismas tiendas. Las uñas sin pintar, maquillaje natural, pelo cuidado y nunca sujeto con gomas de colores son algunas de las muchas exigencias de presentación.

Esta normativa gira en torno a un concepto: el cliente tiene que fijarse en la ropa por lo que los trabajadores se convierten en maniquís andantes. Sus uniformes forman parte de la temporada de la propia marca. Cada vendedora tiene que llevar un modelo diferente y tiene que ir variando para mostrar una gran diversidad de conjuntos.

¿Sabía qué?

Si un empleado intenta que se lleve un conjunto completo, no es que le esté haciendo un favor a usted, todo lo contrario. Los empleados están motivados a vender lo máximo posible ya que su nómina tiene una parte fija y otra variable que va en función de la productividad de la tienda.

Además, un empleado de Inditex siempre debe aparentar que está haciendo algo y debe cumplir con unos mínimos:

  •    Una sonrisa, una mirada amable siempre.
  •         Estar siempre disponible.
  •         Ofrecer siempre una alternativa.
  •         La encargada contacta con más clientes que nadie.
  •         En probadores, aprovecha para atender y vender.
  •         La Cajera mira a los ojos, entrega el cambio en la mano y agradece                           amablemente la compra.

                                                                                           Libe Amunarriz